Energía Biomasa
La biomasa es una fuente de energía barata, limpia y rentable, que a través de ella se obtiene calor para agua caliente sanita (ACS) y calefacción, que genera confort y bienestar.
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La Biomasa es un combustible de origen biológico, que aprovecha los recursos forestales y agrícolas no alimentarios, procedentes de podas o actividades agrarias. Mediante un proceso de transformación la biomasa permite obtener energía renovable.
- Fuentes de la Biomasa
Podemos encontrar tres fuentes de Biomasa, las cuales son la forestal (Bosques y montes), la residual (Generada por cualquier actividad humana, procesos agrícolas, ganaderos o industrias derivadas de su transformación) y la de cultivos energéticos (Cultivos desarrollados con la única finalidad de producir biomasa).
- Usos
Generalmente mediante calderas, como las habituales de diesel.
Las aplicaciones térmicas con producción de calor y agua caliente sanitaria son las más comunes dentro del sector de la biomasa. En un nivel menor de desarrollo se sitúa la producción de electricidad. La producción térmica sigue una escala de usos que comienza en las calderas o estufas individuales utilizadas tradicionalmente en los hogares. Hoy en día existen aparatos tanto de aire, (las estufas de toda la vida, mejoradas y actualizadas a las necesidades de los usuarios de hoy) que calientan una única estancia, como de agua, que permiten su adaptación a un sistema de radiadores o de suelo radiante y a otros sistemas con producción de agua caliente sanitaria. En un segundo escalafón se sitúan las calderas diseñadas para un bloque o edificio de viviendas, equiparables en su funcionamiento a las habituales de gasóleo C o gas natural, que proveen a las viviendas de calefacción y agua caliente. Debido a la necesidad de disponer de un lugar amplio y seco para el almacenamiento del biocombustible este tipo de instalaciones pueden tener problemas en edificios con salas de calderas pequeñas y poco espacio aprovechable.
Las aplicaciones térmicas con producción de calor y agua caliente sanitaria son las más comunes dentro del sector de la biomasa. En un nivel menor de desarrollo se sitúa la producción de electricidad. La producción térmica sigue una escala de usos que comienza en las calderas o estufas individuales utilizadas tradicionalmente en los hogares. Hoy en día existen aparatos tanto de aire, (las estufas de toda la vida, mejoradas y actualizadas a las necesidades de los usuarios de hoy) que calientan una única estancia, como de agua, que permiten su adaptación a un sistema de radiadores o de suelo radiante y a otros sistemas con producción de agua caliente sanitaria. En un segundo escalafón se sitúan las calderas diseñadas para un bloque o edificio de viviendas, equiparables en su funcionamiento a las habituales de gasóleo C o gas natural, que proveen a las viviendas de calefacción y agua caliente. Debido a la necesidad de disponer de un lugar amplio y seco para el almacenamiento del biocombustible este tipo de instalaciones pueden tener problemas en edificios con salas de calderas pequeñas y poco espacio aprovechable.

- Ventajas
El uso de la biomasa como recurso energético, en lugar de los combustibles fósiles comúnmente utilizados, supone unas ventajas medioambientales de primer orden.
• Disminución de las emisiones de azufre.
• Disminución de las emisiones de partículas.
• Emisiones reducidas de contaminantes como CO, HC y NOX.
• Ciclo neutro de CO2, sin contribución al efecto invernadero.
• Reducción del mantenimiento y de los peligros derivados del escape de gases tóxicos y combustibles en las casas.
• Reducción de riesgos de incendios forestales y de plagas de insectos.
• Aprovechamiento de residuos agrícolas, evitando su quema en el terreno.
• Posibilidad de utilización de tierras de barbecho con cultivos energéticos.
• Independencia de las fluctuaciones de los precios de los combustibles provenientes del exterior (no son combustibles importados).
• Disminución de las emisiones de azufre.
• Disminución de las emisiones de partículas.
• Emisiones reducidas de contaminantes como CO, HC y NOX.
• Ciclo neutro de CO2, sin contribución al efecto invernadero.
• Reducción del mantenimiento y de los peligros derivados del escape de gases tóxicos y combustibles en las casas.
• Reducción de riesgos de incendios forestales y de plagas de insectos.
• Aprovechamiento de residuos agrícolas, evitando su quema en el terreno.
• Posibilidad de utilización de tierras de barbecho con cultivos energéticos.
• Independencia de las fluctuaciones de los precios de los combustibles provenientes del exterior (no son combustibles importados).
• Mejora socioeconómica de las áreas rurales. Estas ventajas convierten a la biomasa en una de las fuentes potenciales de empleo en el futuro, siendo un elemento de gran importancia para el equilibrio territorial, en especial en las zonas rurales.